D ó n d e e s t a m o s :

L a R i b e r a d e l D u e r o

L a R i b e r a d e l D u e r o

Mapa de España y detalle de la Ribera del Duero con los pueblos junto al río
Curiel de Duero

Se extiende a lo largo de 115 km por 4 provincias, con más de 26.600 ha de viñedo plantadas a altitudes que van desde 720 m hasta más de 1.000 m s. n. m. Hay al menos 30 tipos de suelos distintos y una oscilación térmica diaria de hasta 20 °C durante la temporada de crecimiento vegetativo.

T o p o g r a f í a

Al alejarnos del fondo del valle encontramos una serie de terrazas aluviales elevadas que ascienden suavemente, a menudo en plataformas escalonadas formadas de manera natural a lo largo del tiempo debido a reajustes del nivel del río. Por encima de estas terrazas, las laderas se vuelven cada vez más pronunciadas al ascender hacia las mesetas altas a ambos lados del valle. Estas mesetas, normalmente entre 900 y 1.000 m de altitud, son los páramos. Hoy, encontramos plantaciones en todas las áreas mencionadas.

S u e l o s

En la Ribera al menos 30 tipos de suelo distintos, un factor clave que contribuye a la diversidad de sus vinos. Dada esta complejidad, los viticultores y bodegas de la región nos esforzamos por conocer mejor aspectos cruciales de nuestros viñedos como el tipo de suelo, textura, profundidad y biodiversidad, así como materia orgánica, disponibilidad de nutrientes, capacidad de retención de agua y la facilidad o dificultad con que las raíces de la vid pueden penetrar las distintas capas para acceder a esa agua.

C l i m a

El valle del río es una vasta región de interior aislada de toda influencia marítima por las siguientes cordilleras: Montes de León al noroeste, Cordillera Cantábrica al norte, Sistema Ibérico al este y Sistema Central al sur. Este aislamiento, combinado con su latitud (41,5–41,8 ºN), da lugar a un clima mediterráneo seco con condiciones extremas a lo largo del año. En invierno las temperaturas pueden bajar hasta -20 °C, mientras que en verano pueden alcanzar máximas de hasta 42 °C.

Aunque elaboramos Picapinos en Curiel de Duero, en el corazón de la Ribera del Duero, las uvas con las que lo hacemos vienen de diversos pueblos diseminados por toda la Denominación de Origen, aportando cada zona diferentes matices y sensaciones

Son cepas de entre 35 y 70 años plantadas en vaso a una altitud de entre 800 y 900 metros en suelos arcillosos, arenosos y francoarenosos.

La historia detrás de Picapinos

Nuestros viñedos:

Aunque elaboramos Picapinos en Curiel de Duero, en el corazón de la Ribera del Duero, las uvas con las que lo hacemos vienen de diversos pueblos diseminados por toda la Denominación de Origen, aportando cada zona diferentes matices y sensaciones.

Son cepas de entre 35 y 70 años plantadas en vaso a una altitud de entre 800 y 900 metros en suelos arcillosos, arenosos y franco-arenosos. 

 

Anguix

Los suelos son francos arenosos, con presencia de caliza y en algunas zonas con alto contenido de hierro. Ciertos pagos tienen una presencia considerable de gravas. Son suelos que aportan finura, mineralidad y longitud.

Anguix, término enclavado en el corazón de la Ribera burgalesa. La orografía es accidentada, no como en los páramos de Moradillo, con una altitud que va desde los 820 metros a los 860 metros.

Pequeñas parcelas, de viñas centenarias, multivarietales, y formadas en vaso. Los viñedos están ubicados en ladera, con un marco de plantación amplio, y es rara la viña vieja que no esta acompañada por un majestuoso nogal.
La maduración es más tardía que en La Aguilera o Fuentenebro.

La Aguilera

La Aguilera aquí encontramos más diversidad de terroirs con suelos franco-arcillosos mezclados con suelos arenosos, muchos de ellos calcáreos. Aportan a los vinos una gran frescura floral.

La Aguilera es un complemento perfecto para Fuentenebro. Aquí encontramos mucha diversidad de terroirs, acompañados por diferentes especies vegetales, entre las que predominan las encinas y el pino resinero, mezclado con carrascos y monte bajo.

Exposiciones solares variadas, a una altitud de entre 840 y 870 m, con maduraciones que no se alargan en el tiempo. Multitud de valles con personalidad propia, en los que podríamos llegar a diferenciar microclimas particulares.

Viñas viejas en vaso, algunas prefiloxéricas, de vigor moderado, con variedades como la Bobal, albillo o garnacha mezcladas con la mayoritaria tempranillo.

Las densidades de plantación son altas, con distancias de 1,8 o 2 metros de calle, y de 1,3 a 1,5 metros entre plantas.

Fuentenebro

Los suelos son muy diversos, rojos, con presencia mayoritaria de arcillas, algo calcáreos, sin exceso de nutrientes, y muy minerales, encontrándonos feldespato, cuarzo y mica, que se extraían en minas ya abandonadas, cercanas a los viñedos.

Todos estos factores junto al clima extremo de la zona y su elevación cercana a los 1000 metros; hacen que obtengamos una uva compleja, con muchos matices, de excelente acidez, y muchísima fruta, que se traduce en unos vinos elegantes y frescos.

Fuentenebro es uno de nuestros pilares en lo que a uva se refiere. Un enclave mágico para el cultivo de la vid, zona por la que apostamos hace más de 20 años.

Viñedos viejos, en vaso, que fueron plantados en su día pensando en la calidad, no por motivos productivos. Conviven con encinas, almendros, coníferas, sabinas, rosales silvestres y hasta algún enebro; fruto de la mínima intervención que hicieron los antiguos viticultores, respetando e integrando la actividad vitícola con la flora y fauna ya existente.

El clima está fuertemente influenciado por su proximidad a la sierra, extremo, muy continental, árido, con pluviometrías de 500 mm, y con muchísima amplitud térmica entre el día y la noche.

La altitud, en torno a los 1000 metros, hace que nos encontremos con los viñedos más altos de la Ribera del Duero. Esto aporta la frescura que necesita el ciclo de la vid frente al cambio climático que vivimos.

Moradillo de Roa

Moradillo de Roa. Suelos arcillosos con gran presencia de cascajo y grava y muy minerales. La continentalidad en esta zona es muy acusada, con inviernos muy fríos, y una maduración lenta a la que ayuda la presencia del canto rodado, resultando vinos muy frutales, con cuerpo, elegantes, y con excelente acidez.

Moradillo de Roa. En la búsqueda de viñedos en altura, que conserven la frescura y que amortigüen los efectos del cambio climático, nos trasladamos a los páramos de Moradillo de Roa. De elevada altitud, sobre los 950 metros. Estos páramos son muy llanos, con fertilidad media.

Viñedos de más de 50 años, en vaso y espaldera, con marcos más amplios que Fuentenebro, localidad vecina.

Los suelos son francos arenosos, con presencia de caliza y en algunas zonas con alto contenido de hierro. Ciertos pagos tienen una presencia considerable de gravas. Son suelos que aportan finura, mineralidad y longitud.

Anguix, término enclavado en el corazón de la Ribera burgalesa. La orografía es accidentada, no como en los páramos de Moradillo, con una altitud que va desde los 820 metros a los 860 metros.

Pequeñas parcelas, de viñas centenarias, multivarietales, y formadas en vaso. Los viñedos están ubicados en ladera, con un marco de plantación amplio, y es rara la viña vieja que no esta acompañada por un majestuoso nogal.
La maduración es más tardía que en La Aguilera o Fuentenebro.

La Aguilera aquí encontramos más diversidad de terroirs con suelos franco-arcillosos mezclados con suelos arenosos, muchos de ellos calcáreos. Aportan a los vinos una gran frescura floral.

La Aguilera es un complemento perfecto para Fuentenebro. Aquí encontramos mucha diversidad de terroirs, acompañados por diferentes especies vegetales, entre las que predominan las encinas y el pino resinero, mezclado con carrascos y monte bajo.

Exposiciones solares variadas, a una altitud de entre 840 y 870 m, con maduraciones que no se alargan en el tiempo. Multitud de valles con personalidad propia, en los que podríamos llegar a diferenciar microclimas particulares.

Viñas viejas en vaso, algunas prefiloxéricas, de vigor moderado, con variedades como la Bobal, albillo o garnacha mezcladas con la mayoritaria tempranillo.

Las densidades de plantación son altas, con distancias de 1,8 o 2 metros de calle, y de 1,3 a 1,5 metros entre plantas.

Los suelos son muy diversos, rojos, con presencia mayoritaria de arcillas, algo calcáreos, sin exceso de nutrientes, y muy minerales, encontrándonos feldespato, cuarzo y mica, que se extraían en minas ya abandonadas, cercanas a los viñedos.

Todos estos factores junto al clima extremo de la zona y su elevación cercana a los 1000 metros; hacen que obtengamos una uva compleja, con muchos matices, de excelente acidez, y muchísima fruta, que se traduce en unos vinos elegantes y frescos.

Fuentenebro es uno de nuestros pilares en lo que a uva se refiere. Un enclave mágico para el cultivo de la vid, zona por la que apostamos hace más de 20 años.

Viñedos viejos, en vaso, que fueron plantados en su día pensando en la calidad, no por motivos productivos. Conviven con encinas, almendros, coníferas, sabinas, rosales silvestres y hasta algún enebro; fruto de la mínima intervención que hicieron los antiguos viticultores, respetando e integrando la actividad vitícola con la flora y fauna ya existente.

El clima está fuertemente influenciado por su proximidad a la sierra, extremo, muy continental, árido, con pluviometrías de 500 mm, y con muchísima amplitud térmica entre el día y la noche.

La altitud, en torno a los 1000 metros, hace que nos encontremos con los viñedos más altos de la Ribera del Duero. Esto aporta la frescura que necesita el ciclo de la vid frente al cambio climático que vivimos.

Moradillo de Roa. Suelos arcillosos con gran presencia de cascajo y grava y muy minerales. La continentalidad en esta zona es muy acusada, con inviernos muy fríos, y una maduración lenta a la que ayuda la presencia del canto rodado, resultando vinos muy frutales, con cuerpo, elegantes, y con excelente acidez.

Moradillo de Roa. En la búsqueda de viñedos en altura, que conserven la frescura y que amortigüen los efectos del cambio climático, nos trasladamos a los páramos de Moradillo de Roa. De elevada altitud, sobre los 950 metros. Estos páramos son muy llanos, con fertilidad media.

Viñedos de más de 50 años, en vaso y espaldera, con marcos más amplios que Fuentenebro, localidad vecina.

"Me gusta presentar Ribera del Duero como la Borgoña española: una región larga y estrecha con una sola variedad tinta principal, que genera un sinfín de vinos distintos según el terruño en el que crecen sus viñas. Un territorio con tres zonas diferenciadas, una marcada identidad de sus pueblos, multitud de viñedos singulares y miles de viticultores y elaboradores, cada uno con su propia visión de la tierra y su interpretación del pasado. Es imposible comprender Ribera del Duero si no se conocen sus mapas."
- Pedro Ballesteros MW -
"Me gusta presentar Ribera del Duero como la Borgoña española: una región larga y estrecha con una sola variedad tinta principal, que genera un sinfín de vinos distintos según el terruño en el que crecen sus viñas. Un territorio con tres zonas diferenciadas, una marcada identidad de sus pueblos, multitud de viñedos singulares y miles de viticultores y elaboradores, cada uno con su propia visión de la tierra y su interpretación del pasado. Es imposible comprender Ribera del Duero si no se conocen sus mapas."
- Pedro Ballesteros MW -